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Cursa en el Congreso de la República el proyecto de ley número 135 de 2016 (Senado), “por medio del cual se crean y desarrollan las sociedades comerciales de beneficio e interés colectivo – BIC”, de autoría del Senador Iván Duque.

 

Este instrumento es interesante desde la perspectiva del balance que debe existir entre el espíritu empresarial privado, el ánimo de lucro, y la corresponsabilidad que la función social real de las empresas debe procurar.

 

 En este sentido se busca que, la adecuación de este tipo societario o tipología social incentive a emprendedores y empresarios a formalizar sus actividades. El concepto de “sociedades BIC” nace en el mundo de la mano de las “B Corps” estadounidenses, cuyo padre es el abogado estadounidense William H. Clark, Jr, las cuales se han dinamizado en el continente latinoamericano con el nombre de “Empresas B”.

 

 Las “Empresas B” reúnen un entusiasta colectivo multidisciplinario que, a través de “Sistema B” promueve el espíritu empresarial, emprendedor, comunitario, coadyuva en la construcción de legislación, el desarrollo legal, y la creación de nuevos negocios e industrias que sean amigables con el planeta, ambientalmente responsables, socialmente incluyentes, y que generen impactos positivos o mitiguen impactos negativos en las comunidades en donde se da el giro de sus negocios.

 

Esto no es sinónimo de la desdibujada “responsabilidad social empresarial”, la que no es jurídicamente vinculante y únicamente ha servido como vehículo para buscar exenciones tributarias, o para simular fachadas de altruismo inconexo.

 

El proyecto de ley en comento, derivado del interés que las “B Corps” han generado en el mundo, y el hecho de que varios Estados han promovido legislación en este sentido (Italia, Uruguay, Chile y Argentina), obedece a un juicio aná- lisis de las realidades del comercio internacional actual, los nuevos valores de los emprendedores, millenials y creativos, y el adecuado matrimonio que debe existir entre lucro y responsabilidad.

 

Colombia cuenta con un valioso “Equipo Jurídico de Abogados B” que, desde firmas, ejercicios y actividades privadas, o incluso desde sus propias empresas trabajan pro bono en el desarrollo de estas iniciativas. En este contexto, los pasados 19 y 20 de junio se celebró la “Primera Conferencia Internacional de Abogados B” en la Pontificia Universidad Católica del Perú (Lima), en donde se evidenció el auge que ha tomado el tema, y se pudieron contrastar las diferentes visiones y posturas sobre las sociedades BIC.

 

Nota: La columna se encuentra en la pagina Nº 5.

 

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