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Jorge Alejandro García Pérez

Abogado Moncada Abogados

 

La Ley de Moore es una famosa predicción, actualmente vigente, que muestra la progresión con que aumenta la velocidad y complejidad de los aparatos electrónicos, duplicándose cada dos años. Esta observación, aunque aplicable a los transistores, también puede ser usada como una analogía al crecimiento exponencial de la cantidad de avances relevantes en distintos campos, siendo el Derecho uno de ellos, particularmente con la aparición continua de situaciones jurídicas novedosas que requieren regulaciones específicas.

 

Una de esas situaciones tiene que ver con el llamado “impuesto a los vínculos” (“link tax”), “tasa google” (“Google tax”), o “canon AEDE”. En este, los periodistas han iniciado una cruzada para retomar el terreno cedido por sus publicaciones físicas a favor de aquellas en línea; en particular, frente a los servicios de agregación de noticias (“feeds”) como Google News, que, según estos, se lucran con el trabajo periodístico realizado sin que los creadores del contenido reciban una contraprestación.

 

En esencia es la búsqueda de una remuneración a los creadores de contenido periodístico por el derecho de uso de sus noticias cuando son enlazadas desde un portal diferente al del creador (de ahí link tax) o por el uso de fragmentos de estas, para atraer usuarios a los feeds.

 

Algunos periodistas consideran que los derechos derivados de la creación de material noticioso están siendo vulnerados por los feeds y los motores de búsqueda, cuando las noticias creadas por ellos son indexadas y puestas a disposición del público a través de sus servicios. Para ellos, debe existir una retribución al periodista por su trabajo, máxime cuando se tiene en cuenta que la mayoría de los ingresos por publicidad generados por esas noticias los recibe el feed, no quien publica o crea el contenido.

 

Lo anterior, sumado a un posible “duopolio” de Google y Facebook, quienes determinan la difusión y posición de las noticias en los feeds más comunes “sin contratar un solo reportero”, tal como lo ha sostenido la industria de periódicos de Norteamérica.

 

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